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domingo, 18 de julio de 2010

Perú SI O SI al mundial 2014!

El pulpo Paul está de moda y no debe sorprender ya que al parecer es el profeta prodigio que anduvimos esperando durante mucho tiempo, más que el que hemos estado esperando para que Perú pueda aunque sea clasificar a un mundial, pero todo indica que nuestra espera por fin dio sus frutos. Ayer recibí un correo, por parte de uno de nuestros tantos corresponsales de Subeteamicombi, en el que se me indicó que algún acérrimo hincha peruano, cuya identidad por motivos de seguridad no revelaremos, logró infiltrarse en el acuario Oberhausen (al oeste de Alemania) con un solo fin: aprovechar esa oportunidad única para atreverse a consultar al Nostradamus moderno reencarnado en ocho tentáculos si es que Perú calificaría al mundial 2014. Después de largas horas de espera, Paul, seguramente ante la más complicada de entre todas sus predicciones, se mostró seguro y con mucha convicción nos asegura que Perú estará en el próximo mundial a realizarse en Brasil. Esperemos que siga acertando y su carrera no se trunque como la del cuy Jimmy que por lo que me cuentan algunos urracos pasó a una mejor vida en un plato acompañado de papas y arroz.

jueves, 15 de julio de 2010

Llamadas a celular! Claro, Movistar, Nextel!

Al acercarnos a la esquina de alguna cuadra de cualquier avenida limeña, un grito similar a este: "Lllamadas llamadas, claro, movistar, nextel! llamadas llamadas a cincuenta!" suele advertirnos que, si deseamos llamar a algún ser querido con quién por motivos de fuerza mayor hemos perdido el contacto, podemos hacerlo. Sin embargo, este negocio que en sus inicios sorprendía por la competencia que empezó para con las cabinas telefónicas, los locutorios e incluso a nuestros propios teléfonos móviles, hoy en día es un trabajo, al parecer, lo suficientemente rentable. Es gracioso ver como una persona anda con más de 10 celulares en las manos, brindando un trato personalizado para con cualquier transeúnte que pase a su lado o detenga así sea por tan solo unos cuantos segundos su mirada en este, buscando convencernos de que debemos hacer una llamada, y que el precio es el más atractivo en el mercado. Llamadas a cincuenta el minuto, ¿quién no ha hecho uso de este servicio que solo en Lima creo podríamos encontrar?

martes, 13 de julio de 2010

Recurseo

Para todo aquel que no comprenda el significado de la palabra "recurseo", tan empleada en este blog, aquí una breve definición que nos ofrece la Real Academia Española, encargada de incorporar este nuevo término para su vigésima tercera edición:

Recurseo

Del lat. denarius facilis

1. f. Tipo especial de emprendimiento creativo por necesidad extrema.
2. f. Acto del autoempleo por parte de los pendeivis mamiferis en búsqueda de supervivencia, brindando un servicio u ofreciendo un producto.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados

miércoles, 23 de junio de 2010

A falta de tinta


Antes de subir a una combi es necesario saber su ruta, siendo el numero o letra que la acompañe el nombre bajo el cual la reconoceremos y distinguiremos de las demás. En la mayoría de los casos son pequeñas calcomanias las que se pegan en la ventana posterior para que las diferenciemos, sin embargo, hace un par de días descubrí que esa no es la única manera de lograrlo. Estaba en el asiento delantero disfrutando mi viaje, hasta que el auto se detuvo para subir a un pasajero, y aprovechando la frenada, el cobrador cogió una esponja remojada en shampoo para de manera sorprendente dibujar una B en la ventana delantera, que justamente daba a la Javier Prado. Solo pude atinar a reírme y, una vez mas, sentirme orgulloso de la creatividad e ingeniosidad del peruano para solucionar los pequeños percances de la vida.

Tía Veneno

El hambre no perdona, al igual que no lo haría un control sanitario si es que alguno de estos locales, que estoy seguro todos conocen, fuera examinado. Estas carretillas o garajes adaptados, tan frecuentados en nuestra Lima, pueden tener el nombre que quieran pero para nosotros siempre serán "La Tía Veneno". El pan es lo de menos; las papitas si son un tema relevante, simplemente no pueden faltar; la hamburguesa puede ser de cualquier mamífero, se le resta importancia; sin embargo, las cremas son en su conjunto un elemento imprescindible, sin este no tendría sentido el apelativo bajo el cual conocemos estos quita-hambre ubicados en cada esquina de la ciudad. La variedad de las salsas a veces no tiene fin, desde las tradicionales: mayonesa, mostaza y ketchup; hasta la famosa y tan demandada tártara, salsa de aceitunas, golf, perejil, y demás cremas a las que finalmente se les debe añadir un ingrediente sin el que no se puede entregar la hamburguesa: el ají. Además del pan, la hamburguesa en sí, y las cremas mencionadas anteriormente, se le puede poner huevo, queso, jamón, tocino, o rodajas de cebolla al gusto. La tía veneno sabe.

domingo, 20 de junio de 2010

Vino Fino

Según los que la conocen, la tía del mercado de Magdalena siempre para innovando, a la vanguardia con todo lo referente a la coctelería mundial. Siempre me habían hablado de ella, pero más que de ella, de sus brebajes, de sus tragos. No soy muy exquisito cuando de tomar se trata, así que no tomo mucho tiempo el convencerme a probar su famoso vino fino de 3.50, ante el cual ni siquiera intenté poner resistencia a pesar de ver ese color sangre en el vaso a la hora de servirmelo, justo antes de tomar el primero de tantos vasos, cuya cuenta perdí al igual que los recuerdos de lo que pude haber hecho esa noche después de probarlo. Hasta donde puedo hacer memoria, el vino estuvo bueno, tanto así que me embriagué sin darme cuenta por la dulzura y textura con la cual contaba. Pasadas ya un par de semanas y, con temor a repetir la hazaña, he ido a preguntar más de una vez a la tía de qué está hecho su vinito, cómo lo hace, pero nunca obtengo respuesta alguna. Supongo debe tener algún secreto, un ingrediente extra, algo en la mezcla que lo hace tan especial. Por ahora, solo me queda pagar 3.50 cada vez que quiera borrar cassette o intentar descubrir el elemento que seguramente para cuando haya descubierto, poco me quede de lucidez como para recordarlo al día siguiente.

Todo Javier Prado, Pershing, La Marina, Plaza, Javier Prado!

¿Trabalenguas? Conocen Lima al derecho y al revés, no solo han trabajado una ruta ni dos con medio cuerpo adentro y medio cuerpo afuera sino que hasta saben quién es la tía que vende la bolsa de uvitas de a china más grande o al causita que vende el marciano de pura fruta más rico de la avenida Arenales. A veces el nombre del cruce o de la calle es irrelevante al momento de bajar, el famoso "baja panadería" o "baja chifa" han suplantado al paradero cuyo nombre en muchas ocasiones desconocemos pero gracias a su: "Javier Prado, Pershing, La Marina, Plaza, Metro, Grifo, Javier Prado", sabemos queda por ahí. Sin duda alguna, no es trabalenguas, al menos para ellos no.

lunes, 14 de junio de 2010

Seré tu hincha? Baja nomás pelao!

Ya había pasado la media noche y yo me regresaba de una reunión en uno de estos vehículos a los que tanto cariño guardo y que supongo en muestra de reciprocidad guardan cariño con mi billetera y me evitan gastos innecesarios en lo referente al transporte. Inusual para un sábado por la noche pero el micro estaba lleno. Como siempre, al tanto de cualquier tipo de personaje cuyo aspecto físico no aparente el de un buen chico de la mala vida, sabía a quién tenía a mi alrededor. A mi izquierda una chica de lentes con mochila (no había riesgo de por medio), y a mi derecha un pata de 30 años digamos, pelado y con una camiseta deportiva de la U. Al rato de haberme subido, el cobrador empezó a sonar las monedas, lo cual automáticamente generó una metida de mano al bolsillo colectiva que a cambio culmina con la entrega de un boleto a cada uno de los que nos beneficiamos del servicio. Sin embargo, lo anecdótico de esta vez, llega justamente ahora. Ya había pagado mi sol de pasaje (que era lo justo por el lugar al que iba a ir con respecto a donde me había subido), cuando el cobrador le dice "pasaje, pasaje" al pata que estaba parado a mi derecha, este que se había subido casi conmigo por plaza san miguel, que le dice al cobrador con un sol en la mano "baja jockey", a lo que el cobrador responde: "¿1 sol al jockey? no seas chistoso, seré tu hincha! baja nomás pelao!... baja baja, acá nomás baja". El pata sin replicarle, solo atinó a bajarse del carro, compartiendo una sola explicación ante el hecho presenciado: sin pensarlo dos veces, ese cobrador era aliancista.

domingo, 6 de junio de 2010

Alita Broaster

Eran las 6 de la tarde, no había almorzado y ya hacía hambre. Estaba en uno de aquellos momentos en los cuales uno deja de ser racional y se deja tentar por el instinto, tanto así que para mi todo era comestible, hasta el boleto del micro parecía tornarse en una alternativa para quitarme ese hambre asesino que no me dejaba pensar en nada más que comida. Caminaba por la calle buscando inconscientemente (o conscientemente, ¿quién sabe?) qué comer. Mi presupuesto achicaba la lista de posibles lugares a los cuales podía ir para matar el hambre, y mientras seguía atormentándome sobre a dónde ir, fue el olfato el que se encargó de llevarme hasta ese garaje que, desde aquel día, no dejo de frecuentar cada vez que me encuentro corto de presupuesto y con harto ambrosoli. "ALITAS BROASTER" decía arriba de la carretilla blanca que abre 24 horas al día, los 7 días de la semana. El olor que emana es irresistible y el precio también, 2.50 la alita con papas y ensalada, ese día y siempre suena más que bien. Por eso, cada vez que paso por ahí, no dudo en pedirme una, con o sin hambre, solo por el placer de comer. Al parecer KFC tiene competencia.

domingo, 2 de mayo de 2010

Una mano en el pecho, otra en el bolsillo.

Probablemente para un extranjero que por primera vez presencia este tipo de acto en el cual la narración de situaciones, que sólo pasando por debajo de una escalera diez veces al día durante aproximadamente cinco años quizás puedan darse, será suficiente para ofrecer bondadosamente ese tan ansiado ferro, esa tan querida china o la tan famosa luca. Sin embargo, para nosotros este tipo de "espectáculo" es parte de nuestro día a día. El ver subir al micro y escuchar a alguien narrando su vida a una velocidad similar a la de los comerciales que cuentan con bajo presupuesto para salir en la radio, o a un niño de tan solo 5 o 6 años de edad cantando el último hit de los Hermanos Yaipen, ya no es motivo de asombro. Cuando de historias se trata, unas parecen sacadas de guiones de Hollywood, otras simplemente buscan hacernos saber sobre la clásica salida de prisión y el apoyo esperado de nuestra parte para no volver a las viejas andanzas. Es así que puedo dar fe sobre este oficio, y prueba de ello es que la mayoría de quienes lean este post, seguramente en más de una ocasión han puesto una mano en el pecho y otra en el bolsillo, para proceder a apoyar con un sencillo.

domingo, 18 de abril de 2010

Tres, cinco, uno. ¡Correteo!


Intentar descifrar el significado o al menos buscar una explicación lógica a esa secuencia de números que solemos escuchar por nuestras calles limeñas, me llevó a dar con un personaje que seguramente todos conocemos: el datero. Es gracioso, la palabra - formalmente - ni siquiera existe, y prueba de ello es esa línea roja que automáticamente la subrayó al momento de terminar de escribirla, haciéndome saber que estoy inventando un término para un empleo que hace a estos personajes dueños de la gran parte de los paraderos de la ciudad. El datero, encargado de, con una manera bastante peculiar, informar a los choferes de estos vehículos que nos movilizan por todo Lima, es además casi o más respetado que el policía de tránsito. Pasan desde reggaetoneros frustrados hasta muchachos amanerados con aspiraciones de estilista; desde regordetes sentados en banquitos de plástico de tres patas hasta ancianos excesivamente flacos y con lentes de poto de botella. Si eres chofer, te dicen si vas planchado o en correteo, te suben pasajeros que ni siquiera planeaban hacerlo, y por si fuera poco, sirven de guías turísticos para todos esos que paran perdidos en los momentos que más se les requiere. Definitivamente son una pieza fundamental para esta ciudad que, a falta de trabajo, obliga a crear nuevos empleos a base de ese ingenio que nos caracteriza.